El padre de la fiesta (dos)

La fiesta del padre. Así se le llama. Se celebra al acto –continuo y permanente- de ser padre. Este domingo mi hija me regalo una gran tarjeta –elaboración personal- y una caja de chocolate –en forma de botellas- rellenos de licor.
Miguel, el pintor que se acompaña de los seres que circulan por la Maestra, me cuenta de sus dificultades para ejercer su rol desde la distancia impuesta por las circunstancias. Me dice que tubo que ganar el derecho de visitas en juicio, pero que igual esta cansado de toda esa pelea, recompensada por el tiempo que tendrá con su hija, pero que implica no vivir fuera de esta ciudad que le agrede. Es que ver los esfuerzos de este hombre –de pronto excepcionales en nuestro genero- por estar lo mas cerca posible del ser que le llena, es al menos provocador. No se trata de comportase como un mojigato y rasgar contra los eventos ingratos que arrastran las separaciones –yo me separe hace cinco años de la madre de Gabriela- pero es en esos momentos en que uno entiende el gusto de estar en el camino de la paternidad.
Anoche en la Maestra celebramos un evento especial en la linera de la descendencia. Roberto, nuestro amigo y colega, fue abuelo. Y se le notaba una tranquila felicidad. E intento transmitir la sensación, tiene una nieta, una pequeña que es parte de ese vinculo tan susceptible y controvertido sangre; ADN; ontogenia, etc...

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