Maestra Vida rompiendo con el estilo Airspace
Estilo Airspace hace referencia a una tendencia muy propia de
nuestra era. Concepto acuñado por el periodista norteamericano Kyle Chayka para
señalar la estética homogénea de lugares de acceso público como un restaurant,
una galería, un café, o un lugar de baile, espacios que gracias a la fuerza de
las interacciones algorítmicas se repiten no importando donde se las encuentre,
siempre están ahí para el visitante, repitiendo la experiencia.
Pero es mucho más que una observación crítica, en concepto de
la filósofa eslovena Renata Salecl señala: “En tiempos neoliberales que tanto subrayan la
individualidad, hemos caído la paradoja de la uniformidad tanto en la
arquitectura como en la moda, el diseño y el urbanismo. Así como en cada gran
ciudad tenemos tiendas parecidas, también hay centros de compras parecidos y
espacios urbanos con diseños similares.” (en “Maleducados”, Editorial Godot, 2025).
Esta idea -de la evocación-
la he percibido muchas veces en comentarios que se dan en la entrada del local.
Generalmente efecto de una nemotécnica del observador, el ambiente de la
Maestra Vida permite recordar algún otro lugar, algo de este les evoca,
especialmente para el que conoce otras latitudes. Es una remembranza resultada
de un mecanismo que posibilita enfrentar algo nuevo, facilita aquella
experiencia acercándolo a algo que ya se vivió. A este fenómeno se le denomina
“generalización de patrones”, y poéticamente se expresa en una exclamación que
se suelta cuando alguien entra por primera vez a Maestra Vida: “oooh, esto se
parece a un boliche de tal ciudad…”.
También existe la
experiencia contraria, algunos de nuestros parroquianos nos relatan que en sus
periplos por otras latitudes lograron encontrar un lugar que les evoca Maestra Vida.
No obstante, la estética
del local se construyó de retazos y recuerdo de quienes probablemente se
inspiraron en sus propias experiencias. La idea original que tuvieron Charly y
Manuel hace casi 38 años para un lugar de salsa y de cultura afroantillana en
el barrio Bellavista en Santiago, que logró conformar la arquitectura de tres locales
independientes y fusionarlos en la década de 1990 en lo que es hoy este espacio,
es tal vez algo de instinto, inteligencia, suerte y vocación. Siempre me ha
sorprendido el carácter laberíntico que tiene el local, algo que si se buscara
es muy improbable que se logre de modo consciente, y es justamente una de las
magias que tiene Maestra Vida.
Pero esta forma fue, en
definitiva ¿una copia de otros lugares, que inspiraron a los creadores del
espacio, o fue la suma de soluciones prácticas para lograr construir un local como
el nuestro? Definitivamente creo que hay de ambos impulsos.
El uso de la madera, las
mesas y bancas, la ubicación de la barra, la combinación de los arcos que separan
los ambientes, la configuración de los murales en el muro, los cuadros del
sector de la punta, la luz baja, todo remite a un lugar que es único,
sincrónico, pero que a la vez se comienza a parecer a otros boliches.
Umberto Eco en “Historia
de la Belleza” hace referencias a los objetos cotidianos, los objetos de uso, a
la mercantilización y seriación, critica la pérdida del “aura” (Walter
Benjamin) como un rasgo distintivo de la modernidad: “La reducción de todo
objeto a la categoría de mercancía y la progresiva desaparición del valor de
uso en un mundo regulado tan solo por el valor de cambio modifica radicalmente
la naturaleza de los objetos cotidianos: el objeto ha de ser útil, práctico… de
gusto común… Esto significa que en el circuito de las mercancías los aspectos
cualitativos de la belleza se cambian cada vez con mayor frecuencia, por los
aspectos cuantitativos: es la función la que determina el grado de un objeto, y
la función y agrado son tanto mayores cuando mayor es la cantidad de objetos
producidos a partir del modelo de partida…”.
Ciertamente que Eco no alcanzó
a tener a la vista el fenómeno al que asistimos hoy, a raíz del poder extremadamente
homogeneizador de las aplicaciones en que los usuarios o consumidores valoran
aquellas estéticas “Airspace”, lugares como Maestra Vida tienen la cualidad
de ser producto de lo que se podría nombrar como “sincronía oportuna” para su
construcción, pues está en la misma ubicación hace 38 años, en este tiempo ha
ido incrementando su decoración, sus objetos de “arte”, su línea discursiva, el
entramado de rincones se han potenciado, para romper la serialización pero a la
vez se va instalando en una forma de estética que invita a la repetición.


