El Corolario Donroe: la nueva Doctrina Monroe para América Latina

La pulsión imperialista de EEUU -categoría política que tuvo una violenta presencia por casi dos siglos de relaciones internacionales, y que gracias al avance de la globalización neoliberal había decaído en presencia- vuelve a adquirir una actualidad avasalladora cuando transitamos en el segundo cuarto del siglo XXI.  

Bastó que las élites del estado imperial evidenciaran la profunda crisis económica, social y política por la que atraviesan, para que se apelara -de manera abierta y sin complejos- al concepto y su práctica que en especial hasta la caída de los socialismos reales, en la década de 1990, fue la centralidad de la política exterior de EEUU, y hoy regresa a estar en el centro de las relaciones con el mundo.

Luiz Moniz Bandeira lo definía como el “Gran Juego”, un esfuerzo geopolítico en que EEUU “…busca consolidar su dominio global intentando suprimir de juris lo que de facto jamás había respetado: las soberanías nacionales, la igualdad entre Estados y la no injerencia en asuntos internos de otros Estados…” (p. 388, El Desorden Mundial, 2022), y es en especial en nuestro continente, donde la imposición de esta doctrina imperial, adquiere su expresión más inminente.

Imperialismo es una noción acuñada -desde el liberalismo- por John Hobson en 1902 para describir la impronta imperial decimonónica británica, centrada en la idea básica del enfrentamiento de hegemonías rivales que aspiran, cada una, a la expansión comercial y política, idea que Lenin le da sentido desde Marx, al identificar el despliegue capitalista en el siglo XX, en torno al enfrentamiento de monopolios comerciales que chocan en una escala global produciendo, en parte, los grandes enfrentamientos armados del siglo pasado. Pero esta línea se adapta hoy evidenciada con nuevas singularidades que hacen de aquella una referencia parcial ante elementos que surgen en nuestro siglo: globalización neoliberal, revolución tecnológica, emergencia climática, decrecimiento demográfico, en un contexto de crisis en occidente, pero especialmente de declive de EEUU, que identifica una amenaza inmediata, el surgimiento de un nuevo hegemón: China.

En este cuadro, Corolario Donroe, es la actualización de la doctrina Monroe, en versión megalómana de Donald Trump a comenzado a dejar una marca de amenazas, y acciones concretas para todos los territorios que componen el Abya Yala, es un hecho incuestionable.

Existe una coincidencia en distintas formas concretas que está adquiriendo esta doctrina en el continente. Por un lado, está la abierta intervención de EEUU sobre nuestros pueblos, con asistencia militar, presión comercial, y designación de representantes diplomáticos que operan como gobernadores o virreyes asignados nombrados por el poder imperial, y por otro la activación de una red de políticos locales de derechas, todos cipayos, que amplifican genuflexos las políticas desde Washington.

Desde que se dio a conocer “Estrategia de Seguridad Nacional” (NSS) en diciembre de 2025, se ha producido una escalada en que la presencia norteamericana ha adquirido una evidencia notoria y nociva. Desde este hito que informa las reglas que adquiere el "América para los americanos" de Monroe en el corolario Donroe, se puede seguir una especie de ascendente, de general (el hemisferio) a cada país, y que podríamos suponer que se aplicará en los territorios locales es cuestión de tiempo.

·       “Estrategia de Seguridad Nacional” (NSS), diciembre 2025

·       Operacionalización: acciones en el hemisferio (primer semestre 2026)

o   Asesinato de pescadores en el caribe bajo la sospecha de narcotráfico;

o   Invasión y secuestro desde Venezuela de Maduro y su cónyuge para ser enjuiciado en EEUU;

o   Intervención por via comercial, diplomática y política a distintos gobiernos de la región, expresado en lo que se conoce como “Hondurasgate”, que es la operación de intervención, sabotaje y manipulación de distintas elecciones, favoreciendo a representantes proxis de ultraderecha, o abiertamente nominando vasallaje como es el proceso que actualmente vive Venezuela;

o   Acuerdo en Cusco: XVII Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas, ministros de Defensa de 33 países de América fortalecieron cooperación regional frente a amenazas transnacionales, ciberdefensa y desastres;

o   Marco Rubio, encabezó en Washington cumbre ministerial con 66 delegaciones para abordar el "resurgimiento del terrorismo político de extrema izquierda", encuentro en el que señaló al enemigo identificado para el mundo;

·       Informe "Cuba, capital del terrorismo", julio 2026. Documento en que cierra el círculo sobre la revolución cubana, y a la vez marca en concreto su próximo objetivo militar.

 

Esta línea de hechos, hitos y encuentros tienen como idea central el que EE.UU. es el garante -exclusivo- de la "estabilidad" hemisférica, con derecho a intervenir en asuntos internos para evitar la influencia de potencias externas -China, Rusia, Irán- para asegurar el acceso a recursos críticos. La idea matriz se complementa con la identificación de dos problemas internos urgentes para EEUU: narcotráfico y migración.

Es posible proyectar esta línea adaptando para cada país, con información específica de enemigos -“comunista”, “izquierda”, movimientos sociales, medios prensa- que corresponda señalar. En este punto no es descabellado pensar en el modelo que en la década de 1970 las dictaduras militares de derecha, bajo en paraguas del mismo EEUU, implementó para perseguir y exterminar a los opositores, una especie de “Plan Condor 2.0”.

La urgencia es que esta perspectiva sea debatida en los espacios de coordinación y organización social de nuestro continente, en cada país hay potenciales “enemigos” de ese orden, a los que se les quiere imponer una nueva noche sobre la democracia y la autonomía de los pueblos.




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