Nuevo gobierno en Chile, la derecha y su narrativa de emergencia
Crear una solución donde no hay un problema. Esta parece ser una de las máximas de manual de la derecha en el mundo, y en Chile se lo toman muy enserio.
Para la asunción de la administración de ultraderecha, se ha
ido conociendo parte del diseño político para los primeros tres meses -plan
Desafío 90- empezando desde este 11 de marzo, con lo que se ha dado por llamar
“gobierno de emergencia”, una idea que es, a la luz del proceso histórico que
vivimos, una narrativa que tiene menos de elementos fácticos, y más de puesta
en escena. Según este diseño, en los primeros 3 meses se debieran dar señales
sobre la impronta de urgencia, trascendiendo que al calor de la asunción se
firmarán 40 decretos presidenciales, al más puro estilo trumpista, que
contempla unos 20 proyectos de ley, todo justo en el límite de la potestad reglamentaria
en tres áreas principales: economía, seguridad pública e inmigración.
Estas áreas están dadas por el diseño con la que la derecha a
descrito sus prioridades, de acuerdo con la idea de emergencia que fue la punta
de lanza de la campaña que le permitió ganar contundentemente la segunda vuelta
presidencial en diciembre, y que amarra la gestión en un contexto de creciente
inestabilidad internacional, en esta coyuntura se perciben complejos.
En economía, desde una perspectiva de continuidad neoliberal, que
fue el esquema con el que gobernó la administración progresista, se señala como
un fracaso, dentro del discurso hegemónico, el crecimiento en torno al 2% en
este cuatrienio, algo que, por cierto, en otras latitudes se observaría como un
logro, pero que para la narración de la derecha es un fracaso o una herejía,
crisis que por cierto permitirá al flamante ministro de Hacienda Jorge Quiroz, recortar
sobre US$ 3.800 millones de gasto
público para este año, o una importante reforma tributaria que pretende reducir
la tasa corporativa efectiva del 27% al 23%, con el objeto de “dinamizar el
sector privado de forma inmediata”. Hace unos días lo describió como “ajustes
ineludibles”, generando las primeras alertas de expertos y por cierto del mundo
social. Cómo impactará esas reformas y medidas los derechos sociales en un entorno
que está siendo empujado a la inestabilidad belicista por la coalición
sionista-norteamericana, con las consecuencias que es evidente producirá en las
economías, especialmente como la chilena: abierta, desregulada, desprotegida,
globalizada.
Respecto de medidas que aborden la “crisis” de seguridad
pública, el gran caballo de batalla que ha permitido triunfos electorales en
tres gobiernos de derecha desde 1990, va por el lado de profundizar en la
dirección de lo gestionado por la administración saliente, algo que por cierto
nos acerca a los estados policiales en regla, de aquellos que sueñan los
reaccionarios: cárceles sobrepobladas -hoy según cifras oficiales casi un
tercio de los 62 mil internos, de un sistema penitenciario pensado para 40 mil
infractores de ley, están cumpliendo prisión preventiva, en condiciones
inhumanas de hacinamiento-; o iniciativas como la de dotar de “más” potestades
a las policías para disparar; o puede ser que una medida de emergencia sea
acelerar los reglamentos de la flamante nueva ley de Sistema Nacional de
Inteligencia; otra puede ser nombrar a ex funcionarios militares en cargos ad-hoc,
como delegado de emergencia de zonas específicas, algo en la línea de los
“estados de excepción constitucional”, que el gobierno saliente utilizó de modo
extensivo en el wallmapu y en la frontera norte, pero esta vez en zonas
urbanas.
Por último, se verá qué tan efectivo fue el llamado de
“invitación” a que la migración irregular salga por sus medios del país
¿estarán pensando en crear una ICE a la chilena?, con persecución en lugares en
que habitualmente se reúnen esas comunidades, en fin, gestión de una
administración de ultraderecha que ha soñado con el poder, con la validación
electoral que han logrado, con el poder de medios de comunicación genuflexos, y
un entorno global de accenso de los fascismos, cualquier cosa se puede esperar,
total estamos entrando a la era de las soluciones, de los problemas que nunca
fueron como los relataron.


