Orden y Progreso, la idea matriz de la derecha decimonónica es la matriz de Kast

En diciembre, en una entrevista a La tercera el intelectual Gonzalo Rojas Sánchez, uno de los más destacados representantes de la derecha conservadora decimonónica, columnista estable de El Mercurio, que cada semana se encarga de marcar los temas doctrinarios del devenir político para el sector, se describió como guía intelectual de José A. Kast desde su época de estudiante de la Universidad Católica. En la entrevista explica las ideas principales del ideario del nuevo mandatario, inspirado en el concepto de autoridad, que se ejemplificaría en la figura del presidente Manuel Montt (1851-1861), exponente de una administración fuerte, desplegada sobre valores católicos tradicionales. Esta valoración simbólica se vio refrendada la tarde de la asunción, el miércoles 11 de marzo, con dos singulares gestos dentro de una corriente de formalidades que estaban dadas por los protocolos de esa jornada: la entrada al palacio de La Moneda por calle Catedral por el sendero o andador que es franqueado por la estatua de Diego Portales, posteriormente lo mencionó en su discurso de agradecimiento en el balcón a sus adherentes; y un segundo gesto fue la instalación de una tarima o escenario ubicada de tal forma que tapaba la presencia de la estatua del presidente Salvador Allende, obra conmemorativa emplazada en la esquina de Moneda y Morandé.

El realce de Portales (1793-1837), ministro de Guerra y de Interior, como símbolo de la formación del Estado nación está ampliamente analizado y documentado por la historiografía chilena. Es parte de una llave histórica que determina el devenir del siglo que concluye con la crisis de 1925, y que tiene justamente en el presidente Montt un exponente principal en la forma de ejercer la administración, del cual el diseño político institucional de Portales fue estelar, y que centra en el lema “orden y progreso”, concepto acuñado al calor del desarrollo de las ideas de la modernidad occidental del siglo XIX, con una destacada impronta católica integrista que aportaban los conservadores.

Todas estas referencias se actualizan en la presentación doctrinaria del nuevo inquilino del palacio de gobierno, que expuso en el discurso de la noche del miércoles, coincidente de este refuerzo de los valores y de la etapa decimonónica que significó la era de los gobiernos conservadores, que el habitar justamente como domicilio La Moneda por el matrimonio Kast-Adriasola.

Advierte Rojas Sánchez en aquella entrevista sobre la idea de “orden y progreso”, que justamente estuvieron en el discurso que inaugura su gestión, “no el progreso en el sentido de crecimiento económico solamente, sino progreso en la vida de las personas”, matrices que coinciden con otro de los ideólogos de la derecha, Jaime Guzmán.

Siguiendo la referencia que da Sánchez Rojas, la mención a Portales fue en particular un modo pedagógico para exponer el impacto de ese temprano periodo de formación institucional de Chile, una representación de ese ideario que expresa la presidencia de Montt y que cierra, en un amplio arco, en la Dictadura con el esfuerzo refundacional de Jaime Guzmán, como promotor de la “democracia protegida”, y la vida regida por los fines integristas de la tradición occidental y cristiana.

Por cierto, solo pretendo enunciar los elementos que han sido mencionados en la alocución de Kast, las señales quedaron marcadas en ese “orden y progreso”, en una interpretación operativa se trata de “volver” a los valores que permiten encausar al país después de un periodo de inestabilidad, el caos y el desborde de los enemigos de la patria se contraponen con la recuperación del “orden” en un amplio rango de expresiones: desde la familia y los vínculos parentales y afectivos que se mencionaron; pasando por las incivilidades y el desorden delictual y migratorio; incluyendo la relaciones institucionales que pudo implicar la visita al Liceo Augusto D’Halmar de Ñuñoa; hasta tocar las expresiones de disidencia sociales. Parece que todas aquellas manifestaciones de anomia deben ser encausadas en una etapa de “orden”. Por otro lado, el progreso, como indicaba Rojas Sánchez, es más que solo el económico, que por cierto, es central, es “progreso” como avance desde la decadencia de las relaciones sociales.

Por último, el segundo gesto de esa jornada en Plaza de la Constitución fue el acto implícito por tapar -o borrar- la memoria de la figura del presidente Salvador Allende. Si en la asunción de Boric, con un sentido performático o no, de marzo de 2022 cuando se acercó a la estatua del presidente mártir, ahora simplemente se quiso invisibilizar su presencia como todo aquello que se debe combatir, si es que la dictadura es de algún modo un periodo que debe ser revisado para colocar las “dos versiones”, mientras tanto se pretende negar su vigencia como héroe popular, pues es aquella experiencia histórica, la encarnada por Allende y su sacrificio una muestra del paroxismo del desorden que se debe evitar, pues el valor central de esta nueva administración será por sobre cualquier otra consideración “Orden y Progreso”. 



 

 

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