El Amor en los Tiempos del Cólera.

UNO. Muchas han sido las veces que se ha querido llevar al cine obras literarias con sus universos de relaciones y singularidades únicas. A veces es una tarea titánica y tiene resultados desiguales, pero no basta la voluntad para adaptar una obra, desde un lenguaje con las particularidades como es la literatura al cine, que requiere codificaciones especificas. La traducción de un lenguaje a otro puede ser la gran diferencia para estar en presencia de un resultado satisfactorio.
Cuando Gabriel García Márquez creó su universo de “imágenes”, la sustentó en la posibilidad infinita de la imaginación para darle forma a sus universos. No creo, puedo estar equivocado, que su intención fuera prescindir de la construcción que cada lector hace de esos universos literarios, y en temas tan complejos como los afectos y en contextos tan excepcionales y ricos donde se debe traspasar cargas simbólicas.
Una característica del resultado de la obra literaria que ha sido llevada al cine es que ha tenido, en todo caso, resultados desiguales. Han sido muchos los que han podido desplegar en imágenes y lenguaje fílmico los códigos literarios. Peter Jackson y “El Señor de los Anillos” de J.R.R. Tolkien fue una buena experiencia.
Volker Schlöndorff con “El tambor de hojalata” de Gunter Grass de 1979. Incluso se puede mencionar el esfuerzo de Mike Newell –también director de la película que reseñamos- con “Harry Potter y el cáliz de fuego” de J. K. Rowling, del año 2005.
Pero definitivamente Newell queda en deuda en esta incursión.
Pudiera ser que en general García Márquez es un escritor difícil para la pantalla de cine. Anteriores intentos no han salido bien evaluados, por carecer éstas de la magia que se contiene en las páginas de sus textos.
DOS. Como escribiera el lingüista polaco Alfred Korzybski “El mapa no es el territorio”, la representación del lenguaje literario a otra forma nunca va a ser tan rico como el original. Cómo traspasar las honduras del vacío de Florentino Ariza (
Javier Bardem) o las dudas recreacionadas post-morten de Fermina Daza (Giovanna Mezzogiorno) por su marido Juvenal Urbino (Benjamin Bratt). Toda esta riqueza se puede vivir en el libro, pero jamás está en la película, producción estadounidense, hecha para ese público –la anécdota cuenta que el productor Scott Steindorff persiguió a García Márquez durante dos años para que le vendiera los derechos del libro, y que sólo acepto cuando el productor se comprometió a realizar una adaptación con tono latinoamericano.
La dificultad principal es que se quiere mostrar algo que se tiene que sentir, el mapa quiere ser más preciso que el territorio, de manera que la secuencia de anécdotas no suma el agobio del proceso que vive Florentino, esperar cinco décadas para estar con su amada, o la desolación y duda que aparece en pasajes de la vida de Fermina. No es simplemente recrear los parajes, con una fotografía que esta a la altura de producción hollywoodence. No basta contar con actores que tengan oficio, falta el alma, la pasión que no se siente por ninguna de las imágenes que se muestran.
Un mediocre esfuerzo.

Título: El Amor en los Tiempos del Cólera. Título original: Love in the Time of Cholera. País: USA Productora: New Line Cinema. Director: Mike Newell. Guión: Ronald Harwood. Reparto: Javier Bardem, Giovanna Mezzogiorno, Benjamin Bratt, Catalina Sandino Moreno, Hector Elizondo, Liev Schreiber, Fernanda Motenegro.

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