99 de carabineros, la refundación pendiente
Carabineros cumplió 99 años de existencia. Fundada en 1927 por iniciativa del otrora dictador Carlos Ibáñez del Campo, institución profundamente determinada por el siglo XX -en el marco de la Guerra Fría y la doctrina del enemigo interno-, su carácter militar (jerárquica en la que sus miembros responden a la disciplina castrense) la inviste de una práctica de verticalidad que resiste el control civil. En muchos sentidos esta impronta se expresa como una fuerza estatal que exceden las propias funciones de mantención de orden público, tensión que en su historia muchas veces la ha puesto en contra de la ciudadanía a la que declara proteger.
Estas características la han instalado en un imaginario
represivo que cada cierto tiempo vuelve a emerger con violencia, mostrando el
sesgo de sus mandos y sus integrantes que se expresan en la persecución de todo
aquello que le es molesto para el orden social.
En este marco es que la institución comienza a vivir sus 100
años de existencia, pero que además la encuentra en una coyuntura histórica
particularmente favorable. Y no es que en los años anteriores hayan sido
especialmente adversos, de hecho, en muchos sentidos el cuatrienio del gobierno
reformista de Gabriel Boric, fueron tocados por la fortuna de una opinión
pública que, decían encuestas, se les valoraba, además de recibir, en ese
periodo, una ingente validación política y económica, expresada en normativa
que beneficiaba sus actuaciones, así como recursos cuantiosos.
Pero este es un aniversario que se presenta con otra
disposición, una que es marcadamente -lo declaran las nuevas autoridades-
condescendiente con Carabineros. Algo hay en que un gobierno pinochetista tenga
que marcar de un modo absoluto una postura que la administración pasada -por cálculo,
olfato o resignación- empujó una gestión de respaldo, presentando una nutrida
batería de normas que resguardaban las acciones de funcionarios, en contra de
lo que la experiencia histórica señalaba como: “el perro rastrero que no
tendrá problema en morder la mano que le daba de comer”, pues al final del día,
son un órgano del Estado, y en ese sentido responden al carácter de clase que
esta porta.
A diferencia de la declaración original del programa con el
que Boric y su coalición llegó al gobierno, en la que “…realizaremos un
proceso de refundación de Carabineros” (pág. 140 Programa AD) terminó
dotándolos de una coraza de recursos e impunidad: ley gatillo fácil o
Naín-Retamal. El programa de José A. Kast presentó el plan “Fuerza Nacional”
que contiene compromisos que podríamos entender como la continuidad de la
anterior gestión, profundizando políticas públicas o enunciando: “Subiremos
la asignación de riesgo para quienes patrullan…”.
Pero también hay cuestiones de mayor innovación, regresivas,
que aparecen en el Plan Desafío 90: “Presentación de un proyecto de ley o
corregir el existente para encontrar mecanismos de respaldo judicial al uso
legítimo de la fuerza por parte de funcionarios de… Orden y Seguridad en actos de servicio”, una
contrarreforma de mayor calado, uno de los importantes logros impulsada en la
década pasada por el mundo de los derechos humanos: “…los civiles y los
menores de edad en ningún caso podrán quedar sujetos a la competencia de los
tribunales militares …" (anexo Tribunal Constitucional respecto de la
ley n° 20477 sobre tribunales militares, 2010).
La impunidad e imposibilidad de justicia -exceptuando una
decena de casos empujados por equipos de profesionales y de DDHH como CODEPU-
para los miles de víctimas de la represión que se aplicó, de modo sistemático,
sobre manifestantes desde octubre de 2019 es la evidencia que Carabineros es y
seguirá siendo una organización que responde a los requerimientos del orden
social, y es seguro que, sin una necesaria y correcta refundación, volverá a
responder a ese papel.
El carácter de clase se puede constatar en una simple
consideración. Ya el año 2018, Laboratorio de Seguridad a partir de información
vía transparencia, señalaba la correlación de delitos -en la Región
Metropolitana- respecto de comunas del sector oriente, dotación y recursos
permitía una mayor eficacia en la respuesta de atención de seguridad.
Pero debe ser respecto de la actuación directamente
relacionada con la contención y represión de acciones del mundo social donde
queda clara su orientación y sesgo.
En ese sentido no hay dos formas de exponerlo: carabineros es
una organización militar que responde a los requerimientos de mantención del
orden social hegemónico en Chile, y ese carácter es el que está siendo
reconocido en este casi siglo de actividad.