Año nuevo, bienvenido al mundo 2026: desafíos para corregir las injusticias
Despedir el año 2025 entremedio de incertidumbres a nivel
mundial, pero con la sensación de que a nivel doméstico existe un equilibrio,
una ruta y un ritmo, es contradictorio.
Sé de tanto dolor en muchos rincones del planeta, pienso en
los que sufren en este instante en Palestina o en África, no quiero parecer
sintiendo un gesto vacío ni una reacción de preocupación circunstancial, es
realmente empatía que impone la obligación de no dejar de reclamar por el
cambio, no es posible que aún existan tales niveles de injusticia y
segregación.
En fin, 2025 fue una prueba, el 2026 debe ser la puesta en
escena de lo que hemos ensayado, de eso se trata la existencia, más cuando este
nuevo año está lleno de contradicciones: el ascenso de los reaccionarios que
pretenden desmontar la lucha por la justicia, sí, vivimos a nivel global una
realidad adversa, especialmente compleja, que deberá exigir de nuestras
capacidades para resistirlos.
De eso se trata esta contradicción, por un lado, la conciencia
de los desafíos colectivos, por otra una tranquilidad relativa en el ámbito de
mi entorno social, la familia, los amigos, el lugar donde despliego mis
capacidades. Esta contradicción debe servir para aspirara al cambio, debe ser
el objetivo que más personas puedan tener la tranquilidad y una cierta plenitud
para desplegarse, sin tener miedo por las consecuencias de las malas políticas
de los que detentan el poder, los oligarcas y las elites que pretenden
controlar todos los aspectos de la existencia desde las fórmulas del lucro y el
egoísmo.
Vamos por un mundo mejor, a pesar de que se percibe tan inmenso
el desafío.


