La pregunta y la respuesta...

Cuando conocí a Pablo –Amaranta me había advertido de la dificultad de su genio, sus formas y maneras podían parecer algo bruscas. No me sentía ni nervio, ni ansioso era más bien la curiosidad por conocer a ese sujeto, padre de un par de mujeres encantadoras.
Entre a su casa y seguí a mi anfitriona hasta una habitación al fondo de un pasillo en penumbras. Era el estudio, un escritorio en el que destacaba una gran pantalla de PC y equipos electrónicos y de sonido y estantes llenos de libros y carpetas.
Recuerdo que me invito a sentarme en una silla quedando de frente a su sillón móvil de “jefe”. Prendió un cigarro y me pregunto: ¿Por qué estudias Derecho?...
Hoy tengo un par de cosas claras. Y ciento que él sabía la respuesta al tiempo de conocernos, a pesar que aquella primera vez fui un desastre explicando algo que de todas maneras no sentía.
Creo que soy un estudiante que se prepara para ser un Trabajador por los Derechos. Así de simple y a la vez comprometedor. Ni jurista, ni abogado (Le debo este concepto ético a Yénive).
Y un trabajador por los derechos se coloca a disposición de los conflictos sociales, de los actores que vivencian procesos de negación de Derechos, que están ante el Poder que manifiesta su voluntad de manera diversa, muchas veces violenta. Un trabajador por los derechos entrega herramientas y no soluciones, estás deben estar en el propio proceso, en sus historias personales y colectivas, en el relato de otras historias de otras comunidades, en la experiencia de pares. Es muy potente esta perspectiva, pues retrotrae a una discusión de larga data en el enfoque de asistencia de la “vanguardia” de los procesos sociales, rompe el eje del esfuerzo político colocando el acento en la posibilidad de convertir esa vanguardia en energía autocompositiva y de autointervención de la gestión de su sistema.
Hoy Pablo ya no está, en cuerpo, pero esa pregunta que me lanzó como un dardo al centro de mi infinita ignorancia tiene al fin un poco de perspectiva.

Para logara traspasar este tiempo de experiencias que integran de manera “mágica” distintas matrices que he trabajado estos años –
Necesidades Humanas Fundamentales; Mediación de Conflictos y en especial la perspectiva que crea las Estrategias Jurídicas Comunitarias; y la Gestión de Procesos- es que se hace importante distinguir éste debate desde el Blog Procesos y Mundos Vivos que inicié hace el año 2006.

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