XXII: Quien te viera diría que me quieres

Quien te viera diría que me quieres

Lo dice quien te ha escuchado decir la primera voz
La mañana, la tarde o la noche siguiente después de dormir tu desnuda ternura con mi piel;
Y has dicho mi nombre en una sola sílaba.


Quien te viera diría que me quieres

Lo dice quien ha visto escribir tu nombre con las letras del nombre de mi voz.
Las veces que has querido llenar los formularios, esos que marcas para pedir respuesta en la red binaria, y exigen identidad, y con soltura maternal tecleas mis dos consonantes.

Quien te viera diría que me quieres

Lo dice quien ha sentido el estremecimiento, la ternura total, la fuerza y la dulzura cuando cargas tus manos contra mi cuerpo, pidiendo que me haga infinito como si la infinitud fuera un estado probable de la voluntad, y me acabo cuando menos lo esperas, y perdonas la egoísta marcha de mis pies.

Quien te viera diría que me quieres

Lo dice quien ha juntado las jugarretas de tu cuerpo para consolar mi propia inconsistencia, armando los límites de mi pesadumbre, y te he pedido tantas mañas y has aceptado, casi dichosa, las reglas que te impongo.

Quien te viera diría que me quieres

Lo dice quien ha interrogado tu pasado, como brizna de soles, para cerciorar tu luminoso placer de moza, la más mayor gozadora de la noche, y he quedado conforme de las respuestas.


Y al fin y al cabo, parece que me quieres.
Unanimidad de mujer,
aspereza que se hace fuego,
doncella criminal del látigo,
fogosa temperamental que se doblega.

Te digo que si te viera en este momento podría decir que me quieres.
Por que a veces yo te quiero.
Y la vez es toda las veces que respiro, inhalo y exhalo, incluso cuando cruzo corriendo la calle que me lleva a ti.

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