Mid-term election, elecciones en noviembre en EEUU, un paso más para caer en el despeñadero

UNO. Se comienza a cerrar un capítulo, pero aún queda muy abierta la conclusión de la tragicomedia que podríamos llamar “EEUU cayendo al abismo”. El 3 de noviembre se realizarán las elecciones de medio mandato - mid-term election.

Este evento electoral se da justo el medio del periodo de 4 años del segundo mandato de Donald Trump, y pretende renovar el total de la cámara de 435 representantes; y un tercio de los integrantes del Senado que son 35 miembros -de un total de 100.

Actualmente en la cámara alta hay 53 senadores republicanos y 47 demócratas. De esos 35 cupos que se renuevan, 22 son republicanos y 13 demócratas, y la oposición requiere mantener esos 13 y sumar 4 para obtener la mayoría de 51. Aunque parece una meta alcanzable, lo cierto es que la tarea es desafiante por dos razones: los 7 estados donde se compiten son de alta votación oficialista, pero además por la inversión multimillonaria que se ha hecho. Según una crónica de El País, el comité de acción política que aglutina las donaciones que recibe el movimiento ultraconservador MAGA, recaudó para esos estados 1000 millones de dólares, de una inversión total de más de 4000 millones.

En la cámara de representantes la correlación actual es un poco más estrecha: 218 republicanos por 214 demócratas por lo que si consigue mantener su base y ganar 4 representantes lograría arrebatar el control de la cámara. En todo caso acá las proyecciones son más auspiciosas, dan por lo alto que lograrán obtener 235 representantes opositores.  

Pero más allá de esas consideraciones electorales y aritméticas, hay un significativo impacto político que puede tener consecuencias planetarias de diverso calibre.

DOS. En el contexto de las elecciones presidenciales de 2024, en la que triunfó de modo holgado Trump, circuló un documento singular que resuena hoy al cierre de este ciclo electoral.

The Heritage Foundation, una corporación vinculada al partido republicano, que mantiene redes con distintas organizaciones de ultraderecha en EEUU y el mundo, presentó un documento denominado “Proyecto de Transición Presidencial 2025” o simplemente “Proyecto 2025”, es decir una especie de guía matriz que alentaba empujar una transición social y política en EEUU que tenía como horizonte una distopía teocrática y reaccionaria. En 900 páginas, dividido en distintos capítulos que segmentaban áreas de interés: desde derechos reproductivos de la mujer, modelo neoliberal, doctrina supremacista cristiana y racial, control de la migración, aranceles a política internacional que en el centro está el “America First”, sintetizaban los más oscuros anhelos reaccionarios en el objetivo de consolidar un gobierno Trump 2.0, y marcaba su proyección en el plazo de la elección de noviembre de este año.

El periodista Javier Cavanilles en el libro “El Golpe. El fin de la democracia en EEUU” (Akal, 2026) desentraña distintos aspectos de este plan, donde hay elementos estructurales que suenan muy en la línea de lo que ha sido la gestión de ultraderecha, centrando en la idea matriz: Primacía del Poder Ejecutivo por encima del Poder Judicial y Legislativo. En la tradición política que se inicia con las revoluciones burguesas en Europa en el siglo XVII, se entiende que la separación de poderes es la estructura que permite el control de las autoridades electas democráticamente, imponiendo contrapesos. El Proyecto 2025 impulsa desmontar aquella pretensión liberal, proponiendo que es el presidente el que debe tener la preeminencia a la hora de desplegar un programa de gestión, gobernando por la vía administrativa o potestad reglamentaria (en EEUU serían: órdenes ejecutivas; memorandos presidenciales; proclamas presidenciales), sin mayor control del poder legislativo o judicial.

Si se revisan muchas de las medidas implementadas en estos años se puede ver con claridad el impacto de Proyecto 2025, que en aquella campaña fue negado por el candidato Trump, pero que es evidente su impacto, además que muchos de los redactores se transformaron en importantes, y leales, funcionarios de su administración.

TRES. ¿Qué escenarios se abren ante el inminente fracaso electoral de los republicanos y su camarilla?

Generalmente se destaca el comportamiento del Trump como errático cercano a la locura. Lo cierto es que todos los actos que impulsa están gobernados por algunas condiciones mentales. John Gartner, psicólogo de la universidad Johns Hopkins declaró en marzo de este año en El País, lo describió como un “narcisista maligno”, profundizando en su diagnóstico: “Narcisismo, por supuesto… trastorno de personalidad antisocial (psicopatía) —mienten, engañan, hacen daño a los demás, violan las normas, no existe el remordimiento—, paranoia… grandiosidad —su afán es dominar y quedar por encima del resto; y sadismo: disfrutan del caos, la destrucción y la humillación”.

En abril en una columna en Factos agregábamos que padece el síndrome Dunning-Kruger. Este es el coctel mental del hombre más poderoso del mundo.

Un resultado adverso no lo tomará con templanza, es posible que quiera resistirlo con vehemencia, además que tiene una corte de aduladores que no logran tener un contrapeso de sentido de realidad, lo cierto es que la perspectiva no es auspiciosa.

Por otro lado, se trata de supervivencia. Si el resultado es muy pronunciado, la posibilidad de un juicio político, el avance en el Senado de la investigación de los archivos Epstein, o la destitución por incapacidad mental contemplada en la Constitución, son alternativas ciertas, por lo que la resistencia es probable.

Pero en el fondo a nadie del establishment en Washington DC, en que están involucrados los dos partidos y todos los poderes que representan querrán tirar del mantel, por lo que también es posible que sigan por un cause institucional, lo que no significa que no tenga costos para un país que continúa cayendo en el despeñadero, con guerras internacionales abiertas, deuda pública sin control, problemas sociales urgentes, y conflictos internos apremiantes.

Es tentador afirmar que cuando en algunas décadas se analice esta coyuntura internacional, existen probabilidades que este martes 3 de noviembre marque un hito, y ante la muy segura derrota de los republicanos, el cierre de ese torneo electoral vaya por el lado de la incertidumbre.


 

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