Sobre la construcción de un aniversario de Maestra Vida
Desde junio se inicia, cada año, varias semanas de actividades entorno a Maestra Vida. No es raro, ese lugar siempre consume gran parte de mi energía y existencia, y no lo digo en tono de resignación, lo señalo como una tranquila constatación: ese espacio es el que alimenta mi cuerpo y nutre mi alma. Por lo mismo celebrar de manera satisfactoria su cumpleaños, es un proceso largo y lleno de desafíos que se van saltando en conjunto de un equipo que por suerte está más o menos afiatado, tenemos un camino que hemos recorrido por un par de décadas y cada uno sabe qué debe hacer cada vez que estamos en esta tarea.
Partimos en pleno invierno, con
una reunión convocada por la responsable de producción artística y cultural, a
la que asistimos un grupo de 5 o 6 integrantes que definimos fecha, que debe coincidir
con el miércoles que esté más próximo al 9 de septiembre, por lo que puede ser la
primera o segunda semana. Luego se define el tema, generalmente determinado por
la contingencia o alguna circunstancia significativa que pueda ser
representativa para los convocados, como cada uno conoce y asume la identidad
del espacio, esa definición es consensuada y por lo tanto se resuelve en cosa
de una o dos jornadas de reunión. Por ejemplo, el año 2025 fue el relevar la
edificación patrimonial que sostiene Maestra Vida, tiene más de 100 años en esa
esquina, o el 2023 nos concentramos en los 50 años del Golpe de Estado y el
asesinato de Víctor Jara. Resolviendo ese debate da el pie forzado para
establecer la imagen del evento: consigna, postal y su gráfica, tipo de música
en vivo, djs que animará la rumba, o si corresponde que la misma fiesta sea de
gala, disfraces u otro outfit ad hoc que corresponda. Luego de
establecer el tema se comienza a delinear otros aspectos de la actividad, que
se van aclarando en sucesivas reuniones, para llegar al día del evento.
Por mi parte tengo dos o tres
tareas que tienen sus propias dinámicas.
Primero, inscripción de
invitados. Esta actividad la inicio a más tardar un mes antes, idealmente la
última semana de julio, parto preguntando la disponibilidad del cliente que
merece tal invitación según criterios como antigüedad, recurrencia y vínculo con
la rumba que se vive cada semana. Estos criterios se comparten con otros
integrantes que atienden a los beneficiados, por ejemplo, meseros o desde la
barra indicando a aquellos que puedan estar en la lista.
Un segundo paso, relacionado inmediatamente
con la inscripción es la transcripción en limpio de las listas. El listado se
elabora cada noche en la entrada del local en una hoja blanca en que voy
anotando nombre completo y número de celular o run. Ese registro lo debo pasar
a un cuadro Excel para que sirva en la entrada de aquellos que realizan la
recepción de los invitados. La inscripción que se realiza en ese momento de
toma de datos es la invitación, la confirmación para poder asistir.
La etapa de transcripción en la
plantilla requiere tiempo, un par de días de la misma semana de la fiesta,
lunes a miércoles incluso, porque debo cerrarla con las últimas solicitudes, sumando
algunos invitados institucionales, hasta completar alrededor de 350 personas.
Paralelamente a la realización de
la inscripción manual, generalmente a mediado de agosto llegan las postales, un
artefacto que sintetiza la idea del aniversario, con la imagen que representa
lo que queremos trasmitir, la consigna que convoca, y en el reverso van los
datos de la fiesta: reglas de vestimenta (gala, formal, disfraces, máscaras, antifaces,
etc.,), además de fecha y horario, y se agrega en el diseño alguna otra frase o
consigna que refuerza el tema principal. Esta tarjeta postal originalmente -hay
clientes que declaran tener colecciones de varios años- hace algunas décadas
servía en sí misma como ticket, se le daba otra utilidad como invitación física,
pero con los años se decidió cambiar su sentido y se comenzó a regalar como
souvenir, por lo que no es necesario presentarla en la entrada.
Además, en la misma jornada,
tengo otras dos o tres tareas que cumplir. Saco fotografías de los asistentes en
la llegada, y apoyo en el rol de recepción de invitados. También realizo un par
de intervenciones en el escenario, uno para saludar a nombre de Maestra Vida y presentar
a la banda que amenizará, y una segunda -cuando corresponda- para premiar los
mejores disfraces si es que es ese el tipo de fiesta.
Con el pasar de los años, este
evento se ha convertido en uno de los principales momentos de la identidad de Maestra
Vida, y esperamos que eso siga siendo así por muchos años más.

