Lo que me vayan a dar, que me lo den en vida
"Lo
que me vayan a dar, Que
me lo den en vida.
No
vayan a esperar, Después
de mi partida"
I. Cuando
se cumple años y se pasa, nominalmente, de una década a otra, tiene varias
implicancias fácticas y simbólicas. Estadísticamente se es parte de una nueva
categoría de sujeto que generalmente debe cumplir ciertos ritos propios de ese
segmento, target, como por ejemplo cuando se está en la treintena se debe tener hijos, un
trabajo, algunas propiedades para asegurar físicamente el estatus. Debo
confesar que son todas cuestiones que de verdad no me identifican para nada,
solamente reglas formales que imponen mucho más de lo que aportan.
Por
otra parte el cumplir una década implica siempre una revisión de los objetivos,
en el mejor de los casos, o al menos de las expectativas que se identificaron
en el periodo anterior.
Yo me
ubico justo en medio entre los objetivos y las expectativa, es decir, cuando
cumplí los 30 me tracé algo así como objetivos, obviedades para algunos, y
generé sobre mis actos una serie de ideas que fueron rutas para
transitar.
Debo
decir que ante todo fue un muy buen tiempo, una época de muchas satisfacciones,
intensas experiencias, conocimientos diversos que se encuentran como la base de
la década que comienza.
Estudio,
conocimiento y reflexión. Me refiero a una dimensión significativa en mi ciclo
vital, al punto de constituir un soporte en la sensación de felicidad. Rumba,
fiesta y afecto es otro de los elementos que puede sintetizar mi presente lleno
de alegría. Familia, amigos y compañía, otra de las razones por la que creo que
este ha sido un muy buen tiempo de vida.
Tengo
pendiente: cerrar la formalidad académica, ahora que la busco en la ciencias
sociales creo que lo cumpliré. Viajar es otro de los asuntos que me siento débil
como experiencia, y realmente envidio a los que pueden recorrer distintos
lugares. Recuerdo que hasta hace 8 años siquiera tenía vacaciones, así que ya
es un avance que se lo debo a la exigencia que cada tiempo me impuso la mujer
de ese presente no muy distante.
Comunicar
estas cosas y otras mucho más importante sobre el devenir social y
político, desde una plataforma determinada es otra las cuestiones que quiero
intentar concretar en este tiempo que se abre.
En
estos días me encontré en el centro con una antigua colega que estudió conmigo
derecho. Ella toda una dama de tribunales, haciendo -no lo dudo- lo que le
gusta. Yo de sport realizando tramites, apurado para llegar a la radio. La
conversación fue breve pero intensa: ¿Yo qué hago? y siempre es tan difícil
contestar sin parecer o pretencioso o fantasioso: Maestra Vida (con todos sus
roles); Defensoría Popular (ahora con su rol acotado); estudiante de pregrado
de antropología; revista (como un paréntesis indeterminado pero siempre
latente); familia bella y apañadora: compañera de piel que es justamente lo que
necesito acompañar en las aventuras sin pedir más de los que puedo dar... Cómo
se resume todo esto en un minuto. Simplemente sonriendo y decir que soy feliz.
Ella
se fue sin creer mucho ese optimismo de media mañana.
II. El
título de esta crónica -es una canción del Gran Combo de Puerto Rico- tiene
algo feroz que marcó también esta década: Pablo Silva Morvan me enseñó muchas
cosas, cuestiones fundamentales que lamentablemente el tiempo fuerza hacia la
orilla del cauce vital de la existencia, pero que en este momento no puedo
dejar de rememorar. La muerte no es algo que tenga mucho sentido en mi experiencia
vital, tal vez solo la muerte de ese gran hombre que nos dejó justamente la
noche de mi cumpleaños hace ya 6 años.
La
muerte, como dije, no es una referencia que tenga mucho significado para mi. Y
por otro lado asomó en esa experiencia puntual que me obliga a pensarla como
una constante ineludible. Y he conocido personas intensas que han sobrevivido
la partida de padres, hermanos, amigos y les admiro profundamente, tienen una
fuerza a la que yo aún no he apelado.
Quiero
pedir sentidamente que lo que me tengan que dar, me lo den yo estando vivo, es
algo tan esencial. Viceversa, yo me comprometo a entregarles lo que tenga que
darles estando ustedes conscientes de aquello.
Muchas
gracias a todos ustedes, a los antiguos y nuevo acompañantes de vida...