Hebras que trepan...

Entre las hebras, son sus cabellos, se forman mundos infinitos de combinaciones bellas. Las sigo como un laberinto que indica un camino, serpentea a lugares sin salida, pero calidos, vuelvo sobre los pasos. Son trenzas de se multiplican, se desmenuzan en espacios indomables, los recorro con los dedos hasta alcanzar la base de su piel, el cuero, la vida que palpita. En un acto de sinceridad sus manos inventan mi cuerpo, mi rostro, las partes entredichas de mi frente, como la orfebre que moldea el material, el metal, el hierro y la plata, el calor y la paciencia, surge impaciente la conciencia…
Entre sus dedos yo soy, me completo por un segundo, un siglo, y levanto la vista que se cansa, descansado.
La mujer de trenza, la del pelo alado, la de las manos vitales…

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