La compañia

Sentí la presencia de su mirada. Me habló algo de la muerte, si es qué existe tal cosa o es una construcción de nuestra incapacidad de aceptar lo finito. Siempre hablo desde una racionalidad arrogante.
Pidió un pan de pita relleno, un jugo de papaya y el cenicero. Me contó de esa conversación –un rato antes de venirse- sobre el sentido de la vida, y que le han invitado a continuar ese ejercicio de búsqueda en un cementerio. ¿Cómo, cementerio? pregunto, es como si intentaras llevar lo figurativo a un paso de la literalidad. A unos metros, me dice ella.
Le dije una cantidad de argucias sin mayor trascendencia. Me di cuenta que no tenia mucho que hablar, que lo que sentía y sabia eran tenues reflejos de ideas lejanas, controladas y reprimidas desde siempre. Tal vez la culpa de no sentir la muerte de un padre, tal vez la contención de vivir la muerte de mi no padre desde la vereda de la posibilidad siempre presente, conversaciones previas a su deceso en las que ahondamos en los codos de ese río misterioso y muchas veces doloroso.
Hace un rato que está servido el plato, su boca solo se topó con la bombilla del jugo y el cenicero está vacío. Su mirada esta clavada en la pared. Sentí la sequedad de mis manos y un temblor que me llega cada vez que tengo el sentimiento de descubrir algo importante, una perspectiva distinta. Le pido permiso y voy al baño. Me lavo las manos, me refriego la cara, miro el reflejo en el espejo, estoy pálido. Siento el pesor de las pupilas, como si fuera parte de un sueño. Dejo detenido los ojos en una marca en medio de la frente, un lunar, un rasguño, una cicatriz de un combate que no recuerdo, una señal de la divinidad de mi sangre. Lo toco, lo palpo suave con la punta de los dedos. Es un grano que se mueve gelatinoso y lo presiono como lo hacia con las espinillas de adolescente. Salta un líquido viscoso, azul, que comienza a trazar una línea quebradiza que no atino a detener. Agua sobre la cara y restriego la frente. Tiro del dispensador una porción de papel y seco. No me siento ni asustado, ni preocupado, es solo la sensación de descubrir un atisbo de una verdad contenida.
Salgo al pasillo y vuelvo al salón del café. Miro la mesa y está vacía. La busco con la vista, observando otras parejas y sujetos que están absortos en sus rutinas sin siquiera saber que esconden también un pedazo de verdad en sus frentes, en sus cuerpos. Finalmente le pregunto al mesero por ella. Perdón señor, usted no tenía compañía, me dice con tranquilidad. Bueno, gracias, me da la cuenta por favor.
Al salir a la calle camino hacia el parque que está al lado del río. Paso por la heladería. Uno de vainilla y chocolate, el otro de guinda yogurt y chocolito. Le digo que siempre le gustan esas mezclas tan sofisticadas. Nos sentamos en una banca a mirara los perros correr tras los pájaros. Esa es parte de la vida, una explicación transitoria que nos permite sustentar la existencia. Es una bella tarde de diciembre y tiene las manos frías…

Comentarios

  1. hola felix, jejje gacias por ese scrito, pero porque dices como si hubiese sido un sueño si de verdad estuve ahi acompañandote tu acompañandome? te quiero mucho, y escribes hermoso.. no encontré ninguna falla, jaja besitos, andrea

    ResponderBorrar
  2. Parece retórica la discusión de la muerte... me dijo hace un tiempo, alguien que ya no vive, que la muerte es parte de la vida... y si es así me pregunto ¿Por que entonces duele? Y desde lo que habita de los que no están en mi surge la respuesta: ¡Por que es parte de la vida!... Entonces si vive en mi!... y cuando yo muera estaré viva para quien entienda el significado natural de la muerte.
    ... lo demás es el luto, la pena, la sensación de la perdida, el vacío, me dijo...eso no lo entiendo aún...

    ResponderBorrar
  3. pero claro, el luto, la pena, son partes del mundo material del ser finito, y al fin y al cabo del egoismo, porqu ya no TENEMOs a la persona, sino es en el recuerdo..pero através del recuerdo existe

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Todos los que quieran comentar

Entradas populares