Pablo Silva Morván y su hermano Samir Nazal...

En principio sería la conmemoración de la partida de Pablo. Coincidía ese día con la celebración de mi cumpleaños, circunstancias todas que genera contradicciones que me colocan entre la espada filosa del recuerdo del que no está y la pared tranquila de la alegría de compartir los llamados, abrazo y manifestaciones de cariño de tantos amigos.
Pero las coincidencias –confluencias dice la Rebeca-, es una sumatoria de hechos que generan una especie de redituarización –se suma y se restan y el resultado debe ser la experiencia- en los sujetos que están envueltos en sus redes, hizo que la tarde del jueves, mientras realizábamos la ceremonia en la “Casa de la Cultura de San Bernardo”, en otro lugar de la ciudad, amigos, familiares y discípulos despidieran a uno de los seres más queridos de Pablo, el escritor y poeta Samir Nazal.
Así es, la tarde del miércoles 4 de junio fallecía en su departamento de calle Toesca, un año antes despedió a su hermano Pablo. Lo recuerdo de paso lento y sereno del brazo de su sobrino, León Pascal. Todo lleva a esa ruleta, la que describí en un texto preparado para la ceremonia de Pablo y que quería expresar mi inconformidad esperanzadora por el legado de mi no-padre, y que en este caso incorpora a otro sujeto excepcional en el camino de la letras –transmitido muchas veces desde la admiración por Pablo y Rebeca, y que se pude comprobar en la lectura de un saludo realizado en un recital de Pablo en noviembre del 2005:
Buenas noches a todos, a este feliz acontecimiento que yo esperaba hacían muchos años.Los dioses oscuros se incorporaron a los objetos que se comportan inmateriales, pero nadie consigue percibirlos más que en una pestañada.Pero cuando los dioses radiantes se insuflan en las palabras, ángeles y demonios se aparean y de esta cópula poética que se construye revoloteante surge un fuego geométrico que sorprende y desconcierta a muchos pero muy pocos pueden captar sin advertencia.Estos dioses tutelares se manifiestan en la poesía de Pablo Silva, dioses que se muestran desnudos, indiscretos y emotivos, Jesús y Dionisos entre ellos.Por eso, el mío es un llamado de alerta para que estos edificios subterráneos y celestas a la vez, que crecen en la poesía de Pablo, puedan retratarse y fijarse al interior de las pupilas de ustedes, los oyentes y quienes, adheridos al principio y después dichoso y sin sombra, acogidos como calor, y olor de diamelos cercanos y magnolias ácidas.Es un privilegio que desearía quieran compartir conmigo. A quien vela, todo se le revela. Así que, alertas: comienza a descorrerse la techumbre del paraíso infernal, del infierno paradisíaco que este hombre alto e inmenso descubre" (Samir Nazal, 08 noviembre de 2005)
Pablo y Samir se fueron juntos con un año de diferencia. Los dos buscaron desesperadamente construir una obra que permitiera suplir los silencios de un mundo aullador de mentiras. Queda abierta la hora para encontrar un sentido a tanta confluencia, y esas herramientas que hablan de un mundo mejor y posible en nuestras manos.

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